fbpx
Sandra B. Císcar | Visión de una psicóloga
1131
post-template-default,single,single-post,postid-1131,single-format-standard,ajax_updown_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
 

Visión de una psicóloga

Por el bien de la humanidad y de nosotros mismos  ¡seamos creativos y  flexibles!

Esta es la visión simplista y personal de una psicóloga en Ibiza a cerca de la evolución de la ciencia en general y de la psicología en particular que demuestra que no siempre lo que piensas, crees o razonas es lo mejor y además que “la verdad verdadera” (verdad absoluta) no existe. Por eso, como personas que somos, independientemente de cual sea tu profesión, edad o sexo, mantener la mente abierta, utilizar la creatividad y ser críticos de vez en cuando no está de más y nunca sabes hacia  dónde te va a llevar.

Como dijo Freud (al que no le hacía falta abuela para que le dijera lo genial que era) tres hitos históricos marcaron la evolución del egocentrismo humano:  Las teorías de  Nicolás Copérnico, Charles Darwin y el propio Sigmund Freud. Estas formas originales en su día de ver el mundo han hecho que poco a poco lleguemos la visión que hoy en día tenemos sobre nosotros mismos, los otros y el entorno.

Allá por el siglo S.XV a Copérnico se le ocurrió de decir que la tierra no era el centro del universo. Con los años se ha visto que la tierra es un planeta que gira alrededor del sol y el sistema solar no está solo, existen miles de galaxias más… Paralelamente,  dentro del espíritu de la época renacentista, se empezó a cuestionar que Diós fuera el centro de la creación y el ser humano empieza a ser el centro de reflexión. Hoy en día hasta un niño sabe estas cosas, pero en su día Copérnico tubo que renunciar a sus ideas para evitar que lo mataran. Como iremos viendo, estas teorías, como todas las que han ido surgiendo a lo largo de la historia de la humanidad han de entenderse dentro del contexto en el que se vivía…

Años más tarde, en el S. XIX dentro del ámbito de la investigación biológica, llegó Charles Darwin con la Teroría de la Evolución y su libro sobre El Origen de las Especies. El escándalo llegó con la afirmación: “señores, el hombre desciende del mono”. ¡Qué vergüenza! Los hombres somos primates evolucionados y no la obra creativa de un ser todopoderoso superior… La Teoría de la Evolución es la más general sobre la vida, y la visión que hemos construido sobre el mundo, la humanidad, su adaptación al medio ambiente y las interelaciones espacio-tiempo giran en torno a ella. 

El tercer gran acontecimiento contra el egocentrismo y “estupidez” humana vino de la investigación psicológica. Freud, con el inconsciente destruyó el mito del hombre racional.

¡Menuda tragedia! Pasamos de ser los dueños de la creación, seres divinos, 100% racionales que vivimos en el centro del universo a ser uno un animal más que habita en un planeta de los miles de millones existentes y para terminar de rematarla,  ¡ni el YO es dueño y señor de su propia casa!

¿Y los psicólogos también hemos sido tan egocéntricos?

¡Pues sí! Los psicólogos, como buenos humanos que somos desde el inicio de nuestra existencia también hemos  sido muy egocéntricos y nos continuamos peleando unos con otros para ver quien tiene la razón…

Una vez superadas las etapas de pensamiento primitivo y mágico, las primeras cabezas pensantes (racionales) en cuestionarse quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos fueron filósofos, luego los médicos, hasta que estos, poco a poco se fueron especializando y la psicología se estableció como ciencia separada del estudio de la conducta y de la mente humana.

Se dice que W. Wundt creó  el primer laboratorio de psicología experimental el 1879 en Europa. Por aquella  época, como algunos vieron que esto del inconsciente y de las pulsiones sexuales que defendía Freud eran un poco raras y difíciles de demostrar prefirieron seguir estudiando lo básico, lo observable dentro de laboratorios. En oposición al Psicoanálisis convivía el Conductismo, el estudio de lo que se vé, el comportamiento (orientación objetivista, mecanicista y positivista). Aunque parezcan dos corrientes completamente diferentes, tenían en común el principio básico sobre la naturaleza humana: el determinismo (causa-consecuencia). Para ambos la conducta era un proceso automático y casi mecánico, para los conductistas estimulada por el ambiente exterior y para el psicoanálisis la conducta era vista como producto desencadenado por impulsos internos.

Luego aparecieron las teorías cognitivo-conductuales. Estos psicólogos venían a decir que igual resulta que nos comportamos de tal manera no solo en reacción a estímulos externos o internos sino a como los interpretamos,  lo que pensamos sobre ellos.

Y de aquí empiezan a surgir las preguntas tipo: ¿qué viene antes el huevo o la gallina? ¿pienso luego existo, o existo luego pienso?

Ante esta serie de incongruencias e insatisfechos por las explicaciones que se daban surgieron  las teorías humanistas, la llamada TERCERA FUERZA en Psicología. La psicología humanista es como un complemento, desafío o extensión a las otras dos corrientes, la Psicología Conductista y el Psicoanálisis. Ponen el énfasis en “el estudio y comprensión de la persona como un todo”, actitud holística de base existencialista, y se interesa particularmente en la experiencia de la intencionalidad. La intención es vista como la parte más íntima de la persona y de su motivación. Sugieren, que la conducta humana continuará siendo un misterio si no nos preguntamos cuales son los propósitos, las metas y los valores que nos animan a actuar. Como objeto de estudio ya no importa tanto lo que una persona hace,   sino porqué lo hace. 

Rizando más el rizo llegan las teorías contextuales-cognitivo-conductuales. Estos nos dicen:  “sí, ya, si todos tenéis un poquito de razón, pero ojo, las personas no vivimos aislados en nosotros mismos ni en el entorno inmediato. Puede que pensemos, actuemos y tengamos la mejor intención del mundo (¡o no!) en función del lugar dónde vivimos, las normas sociales y la cultura”…

¿Dónde nos encontramos hoy en día? A partir de la segunda mitad del S.XX tanto la psicología como la biología, la física y  el resto de ciencias y áreas de conocimiento han vivido una crisis en el modo de pensar, de razonar y de valorar. En un intento de integrar todos los conocimientos nace el Paradigma Sistémico, como dice L. Von Bertalanffy “desde el átomo hasta la galaxia vivimos en un mundo de sistemas” (de aqui surgen teorías como la Ecología, la Cibernética de 1º y 2º orden, las teorías de la Comunicación, las Ciencias de los Sistemas, etc).  El ser humano, como todo ser vivo, se entiende como un sistema formado por muchos subsistemas perfectamente coordinados (el físico, el químico, el biológico, el psicológico, el social, el cultural, el ético-moral y el espiritual) y el resultado que emergue es más que la suma de sus partes.

Así que el mundo actual en el que vivimos, si queremos adaptarnos y sobrevivir en él nos pide que trabajemos desde la trans-disciplinariedad, algo que, por cierto no es nada nuevo ya que es lo que venía proponiendo el psicólogo Piaget en los años 70 y mucho antes que él Aristóteles o Sto Tomás (patrón de los psicólogos).  Son teorías viejas pero de uso y aplicaciones recientes. De ahi que hoy en día nos encontremos con la astro-física,  psicolingüística, las ciencias biopsicosociales, la psiconeurología, etc…

Pero ojo, “El que de muchos algos sabe, si no sabe  mucho de algo, es que nada sabe” entonces, transdisciplinariedad sí, pero disciplinada. Esto significa que no vale coger uno poquito de aqui y un poquito de allí y creerse el rey o la reina del mambo.

Y ya que mejor dejar el egocentrismo, la depantería y las nuevas modas suplantadoras a un lado, todavía nos queda algo de lo que podemos estar orgullos y presumir: ¡de nuestro cerebro! la revolución neurocientífica,  ha demostrado que el cerebro humano tiene más conexiones de las que suman todas las redes físicas del mundo, es decir, que tenemos sobre nuestros hombros el sistema más complejo del paneta…Y algunos teóricos afirman que las personas somos la estructura dinámica o sistema integrado más complejo de todo cuanto existe en el universo… o al menos ¡hasta que venga algún extraterrestre y nos demuestre lo contrario!

Parece ser, que visto lo visto, la evolución de nuestra especie y de la sociedad nos obliga a ser creativos, a transformar e integrar los conocimientos, complementarlos constantemente en todas las áreas de nuestra vida… Ya seamos niños o adolescentes, amas de casa, padres, trabajadores o en relación con nosotros mismos… Podemos vivir a costa de la transdisciplinariedad para la mejora personal y social, ¡un auténtico reto trans-formativo!

Así que con ese super-órgano llamado cerebro que tenemos dentro de la cabeza podemos hacer maravillas…yo propongo que juguemos a aprender una cosa, sepamos algo y relacionemos con ello todo lo demás. Esto es una forma natural de comprender la realidad y más específicamente la realidad que más nos interesa…ya que podemos y tenemos la oportunidad, ¿para que la íbas a desaprovechar?

¿Te atreves a seguir aprendiendo y a hacer un cambio en tu vida?

¡¡¡vamos a crear nuestra propia realidad a conciencia y coherencia con nostros mismos!!!

Todo es cuestión de proponérselo ;)

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.